MUSEO CASA DE SUCRE
DIRECCIÓN: Calle Venezuela N°2-67 y Sucre esquina
TELÉFONO: (593 2) 295 2860
HORARIO: Lunes a domingos 09h00 a 17h30
PRECIOS: Entrada gratuita
El Museo de la Defensa “Casa de Sucre”, es un sitio que pretende mostrar, las formas de configuración de la sociedad quiteña en los albores de la Ilustración, entre los siglos XVIII y XIX, así como también develar las relaciones sociales, políticas y económicas, que influyeron en los procesos de independencia, y la adscripción de la Real Audiencia de Quito al proyecto bolivariano.
Como museo de sitio, a través de su recorrido el espectador podrá conocer, como era una casa de estilo colonial, así como la historia de quienes habitaron este inmueble. La Casa Azul de Quito fue el hogar del Mariscal de Ayacucho, quien amó a Quito.
Su exposición incluye tres temas:
1.- Museo de Sitio (información histórica sobre el inmueble y sus áreas).
2.- Mariana Carcelén y Antonio José de Sucre.
3.- Sucre y Bolívar, hacia un ideal de independencia.
El Mariscal de Ayacucho, el gran estratega de la batalla de Pichincha, de Junín, de Tarqui y de Ayacucho, eligió a Quito como su hogar en vida, como su hogar en el amor, pues se casó con una notable quiteña, la Marquesa de Solanda, y como su hogar en la muerte, pues pidió que sus restos descansaran en la Carita de Dios, y así sucedió pues sus restos descansan en la Catedral Primada de Quito. Antonio José de Sucre junto a su esposa, habitaron una elegante Casa azul (hoy blanca) del hoy Centro Histórico de Quito, ubicada en la calle que hoy lleva su nombre y Venezuela, a escasos 200 metros de la estación de San Francisco del metro de Quito. Es en esa casa patrimonial, en donde en la actualidad se presenta el Museo de la Defensa “Casa de Sucre”. Esta casa es un lugar donde guardan los objetos personales y recuerdos de guerra del “Mariscal de Ayacucho” y de su esposa. El lugar se divide en dos plantas y cada una guarda los vestidos, los enseres, los muebles y los recuerdos de guerra del “Abel de América”.
Visita al Museo Casa de Sucre.
La historia cuenta que el general venezolano Antonio José de Sucre fue un apasionado de Quito. Tanto que se casó con Mariana Carcelén, Marquesa de Solanda, una de las quiteñas más acaudaladas, con quien formó un hogar en la casa ubicada en las actuales calles Venezuela y Sucre.La construcción de la casa es de estilo arquitectónico andaluz, muy utilizado en la época Colonial de los siglos XVII y XVIII, y que distribuye sus espacios en dos plantas, cada una con sus corredores, los que al ser más largos iban ubicados al Oriente y al Occidente. Su acceso es de piso de piedra, decorados con hueso de res, típico en este tipo de edificaciones. Columnas de piedra para la primera planta y de madera para la segunda planta, sostienen la estructura.Planta baja:Originalmente el primer piso era ocupado para las dependencias de servicio y el segundo para las habitaciones.En el patio central hay una pileta de forma octogonal, también existe un jardín florido a gusto del Mariscal Sucre. La pileta esta coronada por cuatro ranas de piedra, que representan los 4 puntos cardinales. La parte posterior de la casa, es la más antigua y corresponde a los siglos XVII y XVIII.
En el primer piso, destaca el salón de auditorio, donde actualmente sirve como escenario de eventos protocolarios y culturales, posee cuadros de Sucre y Bolívar y mueblería del siglo XVII.
En la parte trasera se encuentra la bodega de arneses, antiguamente este era un paso a las caballerizas ubicadas en un terreno vecino. Esta área conserva el ambiente de la época
Historia del Museo Casa de Sucre.
Para 1812, Felipe Carcelén de Guevara y Sanchéz de Orellana, cuarto Marqués de Solanda y padre de la Marquesa Mariana Carcelén, heredó esta casa. Cuando Antonio José de Sucre, luego de la Batalla de Pichincha del 24 de mayo de 1822, fue homenajeado por los quiteños en una reunión de festejo, conoció a la que posteriormente sería su esposa, la joven quiteña, Marian Carcelén de Guevara, Marquesa de Solanda y Villarocha. Se estableció un compromiso prematrimonial entre su padre, Felipe Carcelén y Antonio José de Sucre, matrimonio que se celebró el 20 de abril de 1828, casi 5 años después de haber fijado el compromiso y por curioso que parezca, se celebró sin la presencia de Sucre, quién se encontraba en Bolivia. El matrimonio se celebró con un representante del novio, quién poseía un poder especial, que lo habilitaba para este caso.
En 1827, Sucre que se encontraba fungiendo el cargo de Presidente de Bolivia, encargó a su apoderado, el Genera Vicente Aguirre, la adquisición de la mansión de la Casa Azul para vivir con su esposa. Desde la Paz, Sucre enviaba a Quito algunos epistolarios con instrucciones expresas de como debía ser adecuada y decorada su casa quiteña, que actualmente expresa de buena manera la arquitectura ecuatoriana de la época
El Mariscal llegó a Quito en septiembre de 1828 para empezar su vida conyugal y familiar, en el museo se puede observar un lienzo con la pareja de casados junto a su única hija, Teresa, que lastimosamente fallecería tiempo después.
Cuando Sucre fue asesinado, su hija tenía apenas 8 meses de nacida. Sucre vivió no menos de 2 años en Quito, pues lamentablemente, 4 balas asesinas en la selva de Berruecos, impidió que el gran Mariscal retorne a Quito.
Luego del asesinato de Sucre, la casa pasó a manos de su esposa, que contrajo segundas nupcias con el General Isidoro Barriga, posteriormente la casa pasó a manos del único hijo de este matrimonio, el Señor Manuel Felipe Barriga y Carcelén, casado con Josefina Flores y Jijón, hija del ex Presidente Juan José Flores.
A la muerte de Manuel Felipe Barriga en 1881, quedó como heredera de esta casa, su viuda Josefina Flores, quién por problemas económicos, se vió obligada a vender la propiedad.
Durante varias décadas del siglo XIX fue una de las más lujosas de Quito, ya para el siglo XX fue adquirida por diferentes dueños, los mismos que le dieron otra funcionalidad.
En 1905 el francés José Tibault adecuo la casa para transformarla en el Hotel Gran Mariscal, que dos años después un nuevo arrendatario, lo cambiaría por Hotel Continental, el mismo que contó con gran prestigio entre la sociedad Quiteña.
En el hotel se desarrolló una gran celebración en honor del General Alfaro, por motivo de la llegada del ferrocarril a Quito, en 1908.
Así también en 1934 el Presidente José María Velasco Ibarra celebró su primer ascenso al poder, ofreciendo una recepción en esta casa.
Para 1945 la Asamblea Constituyente, declaró a esta casa como Monumento Nacional.
En 1970 el Ministerio de Defensa recuperó la casa que perteneció a Antonio José de Sucre y a su esposa Mariana Carcelén. Desde entonces está abierta al público como un museo.
En 1972 se inició las restauración, tomando como referencia a las mismas instrucciones que Sucre envió desde la Paz, en 1977 la casa recibió el premio de Ornato Municipal en Restauración.
Del color azul original de la casa, solo quedan detalles celestes en los marcos de las puertas interiores. El color azul del exterior, cambio con los años al blanco característico de las casas del Centro Histórico de Quito.
La construcción de la casa es de estilo arquitectónico español muy utilizado en la época Colonial es decir que fue construida en los siglos XVII y XVIII.
Esta es la sala de arneses. Antiguamente este lugar era el corredor que conducía a la parte posterior de la casa. Pero durante la restauración de la vivienda esta es cerrada y aquí se exhiben las sillas de montar, utensilios de caballería y arneses de la época en un ambiente original que se ha conservado a través del tiempo.
Se exponen también un tambor y una corneta que era utilizado en la batalla para comunicarse entre tropas, una carreta que sirvió para trasladar armas y municiones a cualquier lugar dentro o fuera del país.
En este lugar se encuentra una pintura de la Virgen de la Merced, Patrona de las Fuerzas Armadas y porque el Mariscal Sucre fue muy devoto de la Virgen: una pintura de San Antonio de Padua con marco tallado en madera y cubierto de Pan de Oro, pintura que la Marquesa de Solanda le obsequio al Mariscal Sucre como su patrono, una pintura del Señor de la Justicia o de la Caña.
Aquí se encuentra la ilustrada gráfica sobre vida y muerte del Mariscal Antonio José de Sucre un escritorio que posee compartimientos secretos en su interior, está elaborado en madera de capulí, original de la época y pertenecientes a Sucre, en la parte alta un busto de Sucre, bordada totalmente a mano y en su uniforme lleva finos hilos de oro y plata y el marco en Pan de Oro.
Uno de los mayores deseos de Sucre era ver adornada su casa especialmente el área del jardín, para ello recomendó a su apoderado el General Vicente Aguirre, que este debe ser hermoso y singular, que en el deben plantarse: malvas,, rosas, claveles entre otras: las mismas que deben ser conseguidas y mantenidas en el convento de las monjas.
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